lunes, 14 de febrero de 2011

Reflexión Día de San Valentín


Una vez más es 14 de febrero, día de San Valentín, día al fin y al cabo comercial que se inventaron los comercios para recuperarse de la cuesta de enero.

Hoy, al igual que otros muchos días al año me vienen a la cabeza cientos de frases de canciones con las que también se sentirán identificados otras muchas personas que no han encontrado a su "media naranja", limón, kiwi o lo que sea, como son "Maybe this time I'll be lucky..."; "Can anybody find me somebody to love?", y un largo etcétera, de grandes estrellas de la música que, como seres humanos que son, también sufren por amor.

Me planteo si el año que viene podré compartir este día con alguien realmente especial, sin miedo a convertirme en la persona más "pastelosa" del mundo, ya que al fin y al cabo es como nos volvemos cuando estamos enamorados.

Me pregunto también si seré capaz de vencer mi cobardía y timidez para caminar en una cuerda floja, sin red, y en el caso de tener suficiente valor, si no volveré a caerme una vez más.

Como tantos otros días, sólo pienso en que, en los tiempos venideros, no quiero volver a apartar la mirada que deja al desnudo mis sentimientos ante alguien que pueda leerlos en mi rostro.

Palabrería y más palabrería que sale de esta cabeza loca a la que el corazón no deja tranquila.

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