sábado, 27 de noviembre de 2010

Tan sólo un momento en la noche

Apenas entró lo vi. Me resultaba su figura tan familiar como desconocida su personalidad. Él no me vió.
Echa una ojeada a su alrededor. "Este pub está muy lleno", parecía comentar. Un ademán de irse. "No te vayas" dije para mí misma. Como llevado por un resorte, volvió a echar una ojeada al bar. Finalmente me vió. Se me aceleró el pulso y un ligero temblor sacudió mi mano. Le di un trago a mi copa, desviando la mirada. "Bien por mí", he logrado parecer serena, aunque fue sólo eso, "parecer", porque el vuelco que me había dado el corazón en el momento en que entró por la puerta no era precisamente de estar serena.
Un comentario con su amigo seguido de una mirada de reojo, que parecía querer ser discreta, aunque resultó todo lo contrario. Una mirada muy intensa, como siempre. Conocía esa mirada, la veía a diario y, sin embargo, no conocía a la persona que se esconde detrás de ella. Quiero conocerle. Tengo que buscar cualquier excusa para conocerle.
"No te vayas por favor", pensé mientras fingía no haberle reconocido o, al menos, no darle importancia a su presencia. Unos comentarios con sus amigos. Finalmente se van, y yo me quedo otra vez pensando en un completo desconocido, en "ese" completo desconocido...
...quiero que dejes de ser un desconocido para mí y así poder dejar de imaginar tu nombre.

martes, 16 de noviembre de 2010

Lo que mide un instante

Años, meses, días,
horas, minutos, segundos,...
Cientos de formas de medir el tiempo,
pero no se puede medir la forma en que sentimos.

Un instante, tan sólo un instante,
apenas unos segundos,
y lo recordaremos para toda la vida,
más que cientos de horas pasadas sin pena ni gloria,
de rutina insustancial.

El tiempo sigue corriendo en el reloj,
pero a veces se detiene para cada persona,
sumidos en el amor donde las risas se quedan cortas,
o en la pena, donde las lágrimas no bastan para expresar lo que se ha roto en nuestro interior.

¿Cómo es posible que apenas unos segundos nos mueva el alma cuando las agujas del reloj han girado tanto?

Afortunadamente, son estos instantes lo que da sentido a nuestra existencia, aunque duelen tanto cuando terminan...
...esperemos que sigan muchos más.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Cuándo llegarás?


Traspasa la frontera, mi ángel,
y grita mi nombre a los cuatro vientos,
porque si lo susurraste estuve sorda para escucharlo.

Ven a mi lado, mi ángel,
porque te he estado buscando en mil caras diferentes
y aún no te he encontrado,
y si pasaste por mi lado cientos de veces
fui lo suficientemente tonta como para no abrir los ojos.

Traspasa la frontera, mi ángel,
porque el roce de tu piel cicatrizará mis heridas
y tu saliva sanará mi corazón...
...aún te estoy esperando.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿A dónde van mis palabras?

¿A dónde van mis palabras?
No las palabras vanas y sin sentido que utilizamos a diario para no sentir el peso del silencio.
Me refiero a las palabras que revelan mi interior;
las palabras que se agolpan en mi garganta y que no son fáciles de pronunciar;
las palabras que plasmé en una vieja libreta o en alguna carta olvidada en un cajón,
una carta en la que tan erróneamente dije cosas de más,
una carta en la que dejé una parte de mi alma.

Esa carta se perdió, se olvidó en alguna estantería para empezar a deteriorarse mientras el polvo se amontona encima de ella.
Con ella se perdió una parte de mi alma,
y esta parte empezó a marchitarse.

Tal vez algún día alguien encuentre esa carta,
tal vez alguien la lea,
tal vez alguien la comprenda,
tal vez, y sólo tal vez, alguien la aprecie,
entonces tal vez renazca esa parte de mi alma cual ave fénix renaciendo de sus cenizas...

...qué daño hace ese tal vez.

sábado, 23 de octubre de 2010

Miradas


Miles de miradas vagan a mi alrededor.
Apenas un instante me detengo en alguna que otra. Me gusta.
Aparto la mirada.
La aparto porque se supone que no debemos establecer demasiado contacto visual con desconocidos.
Aparto la mirada por miedo a que mis ojos revelen algo que no quiero.
Aparto la mirada quizás por temor a que a la otra persona no le guste ver que le miro.
También él aparta la mirada.

Una niña pequeña me sonríe.
La envidio.
La envidio porque aún no tiene los prejuicios que le esperan cuando sea adulta.
La envidio por poder sonreír a la gente sin que nadie haga ningún falso juicio sobre lo que significa tu sonrisa, cuando en realidad sonríes porque te apetece,
y piensas que no tienes que dar ninguna explicación por ello.

Miles de miradas.
Quizás algunas de esas vuelvan a cruzarse en mi camino.
Quizás con alguna pueda mantener un contacto visual más intenso que con cualquier otra persona.
Quizás...

Miles de miradas se cruzan en mi camino.
Sólo algunas miradas conozco.
Sólo pocas de ellas sé lo que reflejan.
Sólo de una puedo decir lo que se esconde realmente detrás:
esa mirada es la que veo en el espejo cada mañana.

jueves, 21 de octubre de 2010

20 de octubre - Cumpleaños de Irene



Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz..., en el día de hoy te mereces que te dedique mucho más a parte de la típica canción, ya que no eres una persona cualquiera para mí y, por tanto, te mereces como mínimo estas simples palabras.
24 otoños, y espero que muchos más estando ahí como una amiga. Una personna que conozco desde siempre pero desde hace poco tiempo como tal. Antes eras algo así como una prima política, pero ahora eres mucho más: una buena amiga.
Una mirada cómplice, delineada emulando a las eternas celebridades de Hollywood, que siempre está ahí cuando la necesito. La mirada que, a través de una cámara de fotos, muestra la belleza del mundo en los pequeños detalles que nos hacen felices. De esta forma te conviertes en artista.
Como las buenas personas, siempre muestras una sonrisa con toda la sinceridad del mundo, acompañada de unas amables palabras con esa voz tan dulce que te caracteriza.
Una sonrisa que, cuando la muestras, haces que el Sol brille con más intensidad.
Dulce locura mostrada con buen humor, pero sólo a las personas con las que mantienes cierta complicidad, lo que hace que seas aun más especial para aquellos que te conocen.

... y que cumplas muchos más.

martes, 5 de octubre de 2010

El mar


El mar:
mi obsesión, mi pasión.
Manta de cielo que alberga tantos momentos efímeros como únicos.
La belleza de los reflejos del sol sobre el agua
como pequeños diamantes de serenidad.
La paz que siento al escuchar únicamente la llamada del mar,
aplacando, aunque sólo sea por unos momentos el dolor del corazón.
Regusto salado en los labios y caricia del sol en los ojos.
El mar...
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